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Dios no es ajeno a tu sufrimiento.

Hay que empezar a desmitificar y desmonizar que las enfermedades de la mente son causadas por la falta de fe o por personas débiles.

Hoy en día sabemos que muchos de nosotros, a lo largo de nuestra vida, sufriremos algún tipo de enfermedad mental. Eso no quiere decir que seamos unos inútiles, ni que Dios nos a dejado de lado. Simplemente, nuestra mente no sabe como gestionar lo que nos ocurre y enferma, como nuestro cuerpo.

Así que os dejo este vídeo, con el testimonio de una chica joven, que sufre ansiedad y como lo vive.

Vídeo de la semana. El pueblo que te ama.

¡Feliz viernes y atípico a todos!

Este fin de semana celebramos el Domingo de Ramos. Cuando Cristo entra en Jerusalem para vivir su pasión.

Para los cristianos es una gran celebración, ya que empezamos la Pascua. Estamos en la antesala, antes de vivir el jueves y viernes santo y la Pascua de Resurrección. Qué es el inicio de la promesa de Dios con toda la humanidad.

Pero este año lo celebramos de diferente manera. Todos encerrados en nuestras casas, sin poder ir al templo a vivir esta Pascua del 2020. Pero esto no debería detenernos para celebrarlo.

Gracias a la televisión podemos vivir la Pascua desde Roma, el centro neurálgico de la Iglesia. También podemos vivirla a través de las múltiple opciones que hay en la red.

Hoy más que nunca es el momento de vivirlo desde el corazón, buscando el porqué nos reuniremos delante del televisor para vivirla. Es el momento de decir si «somos el pueblo que te ama» Señor.

Porque, quizás, hasta ahora, lo hemos vivido pensando en las celebraciones, en sus cantos, lecturas y quien las va a realizar. Pensando en el lucimiento personal. Pero olvidando lo verdaderamente importante

¡Qué Dios te a sacado de la muerte para conducirte a la vida eterna y ser feliz ya en esta tierra!

Por eso celebramos esta semana o deberíamos hacerlo, desde lo profundo de nuestro corazón, con la gratitud de un pueblo que se sabe amado y perdonado, por aquel que a creado la vida en todo el universo.

Algo que es verdad y que este mundo no entiende. Pues busca la felicidad en cosas que no nos llenan el corazón.

Tengamos en cuenta, que en un principio esta salvación era solo para los judíos. Y después se abrió para el resto del mundo.

Pero la diferencia entre cristianos y judíos ya a desaparecido, pues todos somos fruto de la promesa. Si bien, los judíos, siguen siendo el pueblo escogido por Dios para ser su pueblo en exclusiva.

En estos días de celebración de la pasión, como el Santo Padre ya ha hecho y nos a invitado hacerlo, podemos rezar por toda la humanidad, que confinada en sus casa, no entiende como un simple virus, a detenido y vencido a toda la humanidad. Y con el, vendrán las penurias económicas y la escasez de lo más primordial para subsistir en muchas casa.

Hay que pedir y rezar, por todos. Amigos y enemigos. Pues todos somos víctimas de el coronavirus. No hace distinciones de ningún tipo y todos sufrimos la enfermedad y sus consecuencias.

¿De quién es la culpa? Os preguntareis. ¿La humanidad se merece esta pandemia? Algunos os dirán que si, por la multitud de sus pecados y transgresiones a lo natural, pero la verdad es otra.

Como Cristianos, sabemos que nadie es perfecto y que todos estamos ligados al pecado original y que sin una luz que nos ilumine la vida, vamos en pos de las tinieblas, de las necesidades de nuestro corazón. Y por esta razón Dios siempre nos pide actos de misericordia.

Y en estas fechas el mejor acto de misericordia es rezar por toda la humanidad y ayudar aquellos que lo necesiten y podamos hacerlo.

Es nuestro momento. Y encontraremos muchas y variadas maneras de ayudar a los demás. Sobre todo a nuestros ancianos que viven en sus casa, solos, sin poder salir de sus casa.

Este año, la Pascua, no es solo para los cristianos, si no para toda la humanidad.

Seamos de verdad «el pueblo que te ama» Señor y comportémonos como aquellos que somos valedores y garantes de la vida eterna, ya en este mundo.

¡La paz de Cristo con todos vosotros y Feliz Pascua y Domingo de Ramos!

En mi Getsemani. Vídeo de la semana

Buenos día a todos y ¡Feliz viernes! Aunque sea en reclusión.

Hoy buscaba un vídeo que fuera acorde con la situación de pandemia mundial y de paro económico y reclusión forzosa en nuestras casa y he encontrado esta canción. En mi Getsemani.

En ella, podemos escuchar un ruego de llegar al final con Dios, como hizo Jesús. En Getsemani, en el monte de los olivos, antes de ser entregado para ser crucificado y sufrir la pasión, Jesús sello la alianza perpetua de Dios con los hombres, ese pacto de amor, que tantas veces no vemos.

Pero, ahora, en medio de esta crisis global, donde los egos y las potencias económicas son humilladas por un simple virus, el más pequeño de todos los seres vivos de este mundo, podemos ver este amor de Dios. ¿Donde?

En aquellas personas que se sacrifican por aquellos que están enfermos. En aquellos que arriesgan su salud trabajando, para llevar alimentos a nuestros hogares y que si bien están dentro de la espiral económica de sus empresas, arriesgan el bienestar de sus familias por trabajar, por estar con los enfermos y darles la mejor atención.

¿Porque el ser humano es capaz de hacer esto , en estos momentos de angustia? Por la impronta de Dios, que hay en toda la humanidad. Esa impronta que nos hace amar, cuidar de nuestros hijos y nuestros padres enfermos y envejecidos.

De ahí, de esa impronta, nacen profesiones como la medicina. Que en su raíz, es la dedicación de un bien mejor, el bien de todos nosotros, de mejorar nuestra salud.

Y muchos de ellos, están hasta el final ayudando al prójimo. Los llamamos eroes y los aplaudimos, pero son algo más, para nosotros los cristianos.

Son el mismo Cristo, obrando milagros. El de la multiplicación de los panes, aquellos que les seguían hambrientos. El de la curación de los enfermos, en nuestros médicos y cuerpo de enfermeros.

En este tiempo de cuaresma, la humanidad entera sube a la cruz con Cristo. Pues no solo estamos privados de libertad, si no que sufrimos penuria económica, nos vemos privados de nuestros seres queridos.

Ahora nos toca decir como dijo Cristo a Dios, Si. Un si hasta el final. Hasta donde nos lleve ayudar aquellos que nos necesitan. ¡Quizás hasta una muerte de cruz! En mi Getsemani

¡Feliz viernes a todos! La paz de Cristo esté con vosotros.

Reflexión. ¿Donde se va el amor?

Hola a todos. Hoy quiero hacer una reflexión sobre el amor. Esa palabra en boca de todos, que muy pocos conocen de verdad.

En el momento que escribo esta reflexión,estamos a punto de finalizar las festividades de Navidad y quedan dos días para los Reyes Magos de Oriente.

Hoy en día, dicen que el amor dura un determinado tiempo y que después se apaga. ¡Quizás confundamos el amor con el deseo o la imposición o que el otro haga aquello que nosotros queremos y que si esto no ocurre sencillamente, lo dejamos de lado!

Pero lo que debemos preguntarnos es ¿Realmente se amar? ¿Realmente conozco el amor?

¿Quien nos enseña amar? Decimos que la familia nos enseña amar, a compartir, cuando hay hermanos. Pero hoy en día la familia, esta difuminada por las nuevas versiones que nos impone la sociedad.

Pero, también es una realidad, que muchas veces la familia está destruida y descompuesta, por muchas y terribles circunstancias. Así que volvemos a la raíz de esta reflexión ¿Quien nos enseña amar?

Hace unos días leí, en la oración de laudes, una cosa. Lo más importante que un católico debe hacer es Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo. ¿Porqué debemos amar a Dios sobre todas las cosas?

Porque reconocemos que Dios es el creador de todo cuanto nos rodea. Que nos ama profundamente, pues somos su creación y por eso mandó a su Hijo a nacer en nuestra carne. Qué es lo que celebramos estos días. ¿Y porqué lo hizo, si es todo poderoso y lo más fácil sería que nos borrase de la creación? ¿Porqué se preocupa por nosotros?

Estamos acostumbrados a que la gente nos de de lado cuando damos problemas o tenemos una actitud desastrosa hacía nosotros y los demás. Nos dejan solos y muchas veces eso nos lleva a la misma muerte.

Pero Dios no es así. Nos ama profundamente y por eso mandó a su Hijo, para que lo supiésemos de primera mano. Todo nuestro cuerpo con sus debilidades y las sufrió y las elevó al cielo, para que sepamos que no estamos solos.

Por eso amamos a Dios sobre todas las cosas. Y al prójimo como a nosotros mismos, porque este amor a Dios y el sentirnos amados por él, nos hace mirar al otro de una manera diferente, con amor, no como alguien que nos molesta, sino como alguien con quien compartir esta fe.

Los matrimonios se deshacen, así como las parejas de todo tipo, porque no conocen este amor, está entrega que Dios hace por nosotros y que calienta los corazones de los auténticos católicos.

La vida está llena de dificultades, así como la vida en común y nuestro corazón tiene tendencia a endurecerse y no perdonar las faltas cometidas contra nosotros. Pero si no perdonamos y nos damos al otro, todo acaba, incluso la amistad.

Pero esto no se puede dar, si Dios no está en nosotros y si cada día no cuidamos a la persona que tenemos como compañero y compañera de camino. Si no le mostramos este amor con palabras y detalles que lo demuestran.

Somos humanos y nuestro amor es humano. Si queremos ir más allá, cuando nuestro corazón y nuestra mente buscan una salida a un matrimonio o pareja que es una prisión, debemos tener a Dios en el corazón, para poder perdonar y rehacer nuestra unión y si esto no es posible, nuestra vida.

Amar es hermoso y ser correspondido más. Esta es la meta que debemos aspirar. La que queremos alcanzar, pues nos llena de felicidad. Pero hay que lucharla cada día y regalar, como si cuidáramos nuestro huerto. Pues de ese amor nace la familia, los hijos y una fuente de agua viva para todos.

Pero recordad que solos no podemos hacerlo. Necesitamos en nuestro corazón a Dios y tener fe.

¡Que el amor de Dios llene vuestros corazones y os haga felices!

La importancia del testimonio.

Llevo muchos años, viendo como nuestra realidad de fe, se ve enfrentada a nuestra realidad cotidiana y esto hace que muchos de nosotros, adoptemos una fe según nuestras miras y dejemos de lado la vida siguiendo a nuestro maestro, Jesús.

¿Porqué la importancia del testimonio de fe, es crucial con nuestra vida, si muchos no lo hacen y prosperan? ¿Porqué debo ser yo menos o el tonto que siga a Jesús?

Si te preguntas esto, es que tienes los ojos puestos solo en este mundo, tu meta no es la vida eterna, sino el estomago. Hay muchos que se llaman cristianos y que sus vidas son un escándalo para todos y hacen que se burlen de la Iglesia. Y esto no les importa, pues solo desean la recompensa en esta vida (ya sea poder, dinero, control, falsa seguridad)

Si teneis un salterio o la liturgia de las horas y leeis las lecturas del Oficio de Lecturas, vereis que en la historia de Israel, como este abandona a su Dios, sabiendo que es el pueblo escogido, pensando que no importa, que luego piden perdón y todo se soluciona, pues Dios les ama. Pero el resultado de dichos pecados, es que se nos nubla el discernimiento, se embrutece nuestro corazón y al final dejamos de lado a Dios.

Resultado, nos llamamos cristianos, pero no lo somos. ¿Entonces como debemos ser?

Si habeis visitado la casa de la Familia de Nazaret en Tierra Santa, habreis visto que era muy sencilla y humilde. Jesús nos enseña la humildad, pues siendo Hijo de Dios no busco el reconocimiento, ni las riquezas, sino que vivió con su familia hasta su muerte.

¿Cual es nuestro signo, como cristianos? ¿La importancia del testimonio es tal? Vivir en humildad y sencillez, ayudando a los demás. Este es nuestro signo, en nuestra vida. Y esto es muy importante como señal para el mundo de que Dios existe y también los cristianos.

¿Donde encontraremos la fuerza para ello? Asistiendo a las eucaristías, rezando los laudes, rosarios, vísperas. Esto nos ayudará acercarnos a Dios, a tener intimidad con él. Y buscando un guía espiritual, dentro de nuestra iglesia. Que puede ser nuestro párroco.

Esta vida en la fe, será siempre puesta en duda y acrisolada al fuego de nuestras pasiones y necesidades y la de aquellos que nos rodean. Si pecamos nos confesamos, pero teniendo en cuenta que debemos cambiar, en lo posible, nuestras actitudes. Porque si no cambiamos en años, es que la palabra de Dios y los sacramento que recibimos, no hacen efecto en nosotros.

La mies es grande, pero lo obreros son pocos. Es una realidad. Pocos son los que de verdad desean seguir a Dios y lo siguen de verdad. No es cristiano solo aquel que va a misa en los días señalados, sino aquel que su vida es reflejo de la vida de Cristo. Y para ello debemos estar unidos a él. Abrir nuestro corazón y poder alabarlo por todo cuanto nos regala en el día a día.

Solo de nosotros depende vivir nuestra vida bajo el amparo de nuestra fe y no ser piedra de escándalo, ante el mundo. No importa si eres rico, pobre, empresario, trabajador, soltero, casado, viejo, niño. Seguro que en la situación en la que te encuentras, verás como el Señor te dice como deberías vivir tu vida.

¡Animo! Mira al Padre Francisco que siendo el Padre de todos los católicos, vive lejos, lo más lejos que le permite su situación, de toda la parafernalia de ser Papa.

A él, como a ti, le ayuda Dios y el Espíritu Santo que habita en toda la Iglesia católica. Y si vives conforme a la fe, tendrás como recompensa la vida eterna.

Relacionado

Mira el vídeo del Papa Francisco sobre la Primavera misionera en la iglesia.

Pater mi. Querido Padre. Trilogía de la sagrada familia de Nazaret

Os presento el segundo tomo de la Trilogía de la Sagrada familia de Nazaret. Este segundo volumen está dedicado a San José. El marido de la Virgen María.

Este no es un libro de consejos. Sino un libro que es una oración constante hacia San José para que en estos días nos enseñe amar a nuestras mujeres y cuidar de nuestros hijos y de nuestra familia.

¿Porque debemos elevar una oración a San José?
Por ser valedor del mantenimiento de la familia.

¿Que representa San José en la Sagrada familia

¿De quien es imagen?

¿Como pudo vivir con María y tener un hijo que no
era suyo? ¿Porqué les dio cobijo y alimento a María
y a Jesús?

 

Son hechos que me he preguntado y la única
respuesta que e tenido es “que Dios se hacía
presente en su vida”. Le enseñó amar a María
y cuidar de ella y de Jesús. Le enseñó a trabajar
por la familia, a vivir para ellos.
 
 
Por todo ello escribí este libro. Para honrar al
esposo de María y valedor del matrimonio cristiano.
 
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El primer tomo de la Trilogía de la Sagrada familia de Nazaret es sobre la Virgen María y se titula Mater mi. Querida madre. Lo encontrarás solo en Amazon.
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Reflexiones: El escándalo de la cruz

Hola a todos.

Hoy quiero hacer una reflexión sobre ¿porqué nos escandalizamos de la cruz?. Por un lado alabamos a Cristo por morir en ella por nosotros y por ello nos sentimos queridos. Por otro lado todos huimos de ella. Incluso los apóstoles.

El ser humano cree mejor en un Dios todopoderoso, capaz de hacer cualquier cosa, con poder y justicia, que en un Dios que manda a su Hijo y se deja matar en la cruz por su pueblo.

No es fácil asimilar que un Dios, se deje matar, sabiendo que tiene poder para destruir aquellos que le buscan la ruina. Tampoco a los judios, que tienen a Jesús, como a un gran profeta. Que por cierto, lo fue.

Pero es que siempre nos han enseñado a temer a los Dioses, que se manifiestan a través de la naturaleza o de sus monarcas. Y como estos tiranizaban al pueblo, para mantenerlos bajo control.

Otra realidad es que el hombre crea Dioses o se hace ídolos o sigue aquellas personas que les transmiten seguridad y los mantiene a salvo de los enemigos, destruyéndolos. Es decir, creemos en los dioses justicieros y destructivos contra aquellos que amenazan nuestros proyectos.

Solo el pueblo de Israel, tuvo contacto directo con Dios. Ellos descubrieron y se quedaron con la faceta de un Dios poderoso como ninguno. De ello tenían un testimonio en la salida de Egipto, como destruyó al ejercito del faraón sin que ellos tuvieran que combatir.

Otro signo del poder de Dios con el pueblo de Israel es como desalojaron las naciones que tenía posesión de su «Tierra prometida». Estas dos acciones les enseña a temer a este Dios poderoso e implacable. Pero detrás de todo este poder y violencia, se escondía el amor de Dios hacía su pueblo. Escogido de entre todas las naciones de la tierra.

Por ello cuando vino Jesús, no creían que era el Hijo de Dios, porque no los liberaba de los romanos. Ademas huía cada vez que querían proclamarlo rey. ¿Porqué? Porque necesitaba cambiar la visión de su pueblo hacía su Padre y la del resto del mundo.

Nadie entendía, ni los discípulos, que Cristo estuviera clavado en la cruz, después de ver los milagros que hizo. La muerte en la cruz es horrible y lenta. Por eso todos huyeron de ella. Incluso María no entendía nada de lo que sucedía. ¿Y nosotros?

Alabamos a Jesús por morir por nosotros en la cruz. Proclamamos a los vientos que Dios nos ama. Pero cuando debemos dar nuestra vida por Dios, huimos. Nadie nos ha enseñado a aceptar la cruz en nuestras vidas. Pensamos que seguir a Dios es que todo nos valla bien. Pero no entendemos una cosa «El príncipe de este mundo, el Diablo, está en contra de Dios y su Hijo y la Iglesia».

Por ello seremos perseguidos. Nos torturarán, quizás no con sangre, pero más sutilmente. Nos despreciaran solo por estar en la Iglesia y no podremos hacer nada por evitarlo. Pero si dar un testimonio. Aquel que Dios nos enseñe a lo largo de nuestra vida. Como hizo Jesús.

Pero para ello deberemos saber quien es Dios y Jesús para nosotros y estar fuertes en la fe. Esperando que el Espíritu Santo esté pronto. Podamos tocarlo con la mano y tener intimidad con el Señor. Que sea nuestro amigo y compañero. Como les pasó a los Apóstoles, cuando recibieron el Espíritu Santo.

Muchos no nos van a entender y nos perseguirán y se burlaran. Pero habrá algunos que nos querrán conocer y entonces el sufrimiento de la cruz cobrará su sentido.

La paz en cristo a todos.