Si me preguntaras. Vídeo de la semana.

En el vídeo de la semana con Jon Carlo le decimos a Jesús «Si me preguntaras».

Hola a todos y Feliz Pascua de Resurrección.

Espero que hallais tenido una buena celebración Pascual a pesar del covid y todas las restricciones que vivimos por ello.

A mi este año me a pillado totalmente descolocado. Por una parte este es el primer año que celebro Pascua de Resurrección sin mi padre, fallecido hace ya más de un año, justo antes de confinarnos en España, por culpa de un cáncer y mi querida hermana, haces pocos meses, debido a una enfermedad incurable del corazón.

Por otro lado en apenas un mes, mis catequistas me incorporaron en el grupo de catequistas de mi comunidad, esto fue en el anuncio de Cuaresma y me vi inmerso en unas catequesis para formar una nueva comunidad a la semana siguiente. Y luego cuando vinieron hacernos el anuncio de Pascua, me pusieron como responsable de los salmistas de las comunidades de mi parroquia. Por cierto soy del Camino Neocatecumenal. Nunca os lo he dicho, no por sentir vergüenza de ello, si n o por que no creo que esto sea importante o relevante para lo que hago en esta web.

Así que como responsable de los salmitas, me vi organizando la celebración Pascual con ellos y llevando las riendas de los cantos de mi comunidad. Sin yo haberme postulado para ello.

Pero hablemos de lo que importa. Estamos en la semana de la alegría. Alegría por que nuestro Señor Jesús a resucitado y no está muerto. Algo imposible humanamente, como su concepción y que muchos de los que conocemos, seguro que se burlan de nosotros por ser crédulos. Por que hasta los apóstoles no creyeron hasta que no lo vieron resucitado, entre ellos.

Hoy e puesto este vídeo «Si me preguntaras» por que lo estaba escuchando y me veía a los pies de este Cristo crucificado y muerto por mi, viendo lo ingrato que soy y mis muchos pecados y confesándole mi pobreza. Rindiéndome, de nuevo a su bondad.

No es fácil rendirse al otro. reconocer nuestros errores y pecados y menos si hemos despreciado al otro hasta la muerte.

Estaba escuchando esta canción y me veía al mismo tiempo alabando a Dios por su inmenso amor. Un amor que nuestra mente humana no puede abarcar. Pero que está presente en nuestro alrededor. En la misma naturaleza de este planeta y en todo el universo.

Y me pregunto, no por primera vez, ¿Por qué nos ama tanto nuestro Dios? ¿Por qué su hijo le obedeció hasta la muerte, cuando yo no soy capaz de obedecer muchas veces? ¿Por qué a pesar de todo ello, me revelo contra este amor, que viene a salvarme y sacarme de mis miserias? ¿Por qué soy tan ingrato?

Por que todo esto está en nuestra naturaleza. Somos descendientes del pecado original. Aquel pecado que incurrieron nuestros primeros padres y que hoy está tan vigente en nuestra sociedad. El querer ser iguales que Dios y decirle que no lo necesitamos.

Pero hay algo en lo que no podremos igualar a Dios. Podemos crear vida en una probeta. Construir altos edificios y monumentos. Crear inteligencia artificial. Pero lo que no podemos hacer es amarnos los unos a los otros. Por que nadie nos lo ha enseñado. Por que nadie sabe como hacerlo. Solo Dios. Solo en la Iglesia de Cristo se nos enseña esto.

En el mundo nos enseñan a defender nuestros intereses. A luchar por lo que consideramos que nos merecemos, a ser los primeros. Pero nunca a compartir. A darnos al otro. Solo aquellos que sufrieron la desdicha de una guerra y sus consecuencias, saben lo que es pasar penurias y su corazón está más abierto a dar que los demás.

Podemos inventar y crear cualquier cosa, menos el amor. Por que al separarnos de Dios. Al creer que no lo necesitamos, se nos nubla la razón y nuestro corazón se endurece. Todo lo pasamos por la razón y no vemos aquellas maravillas que el Señor nos ha regalado gratuitamente.

SI hoy Cristo Resucitado viniese en medio de nuestra vida, como hizo con los discípulos y nos preguntase como estamos ¿lo veríamos? ¿sabríamos que es él? Y si lo supiéramos ¿Qué le diríamos?

Esto nos deberíamos preguntar en esta semana de alegría por que Cristo venció la muerte por todos nosotros.

¡Que la paz de Cristo esté con vosotros!