#VideoDeLaSemana con Mechi Ruiz Luque y «En tus manos» #BarcelonaCatolica»
Hola a todos y feliz viernes. Hoy os traigo un canto que es una oración “En tus manos” de Mechi Ruiz Luque. Como dice en su descripción es una canción para dejar en manos de Dios todo lo que somos y así poder descansar.
Esta semana llevo reflexionando sobre la justicia de los hombres y cómo a través de ella, salen las denuncias, los juicios, las violencias e imposiciones.
Por todas partes vemos la justicia de los poderosos y la impotencia de los ciudadanos de a pie. Vemos cómo los poderosos hacen aquello que ellos piensan que deben hacer, sin preocuparse demasiado por lo demás. Solo importa lo suyo.
Y si bien, cuando algo no funciona y debe haber un reajuste, algunas veces pagan personas inocentes o los más desfavorecidos. Y eso nos llena de rabia, hacía aquellos que nos gobiernan o aquellos que imponen justicia. Incluso a nuestros jefes y encargados. Y yo os digo.
¡Qué culpa tienen ellos, si no ven más allá! Ellos miran por sí mismos. Por su partido. Los jefes por su interés y nosotros gritando por las consecuencias de sus actos. Nadie les ha enseñado a ver más allá de sí mismos. Y luego llenan las Iglesias cuando hay alguna catástrofe y se hacen la foto los primeros.
Pero eso no importa. Todos recibiremos lo que merecemos por nuestros actos. Ninguna muerte, ni violencia, ni menosprecio queda impune. Todo suma ante Dios. Los no creyentes, piensan que ellos no se verán en el juicio ante nuestro Dios al final de nuestros días. Pero así será, todos nos veremos ante él y todos esperamos en su misericordia. Algunos para el cielo. Otros para el infierno y otros al purgatorio.
¿Cómo evitamos esto? No hay forma de evitarlo. Todos somos pecadores. Todos cometemos faltas y errores. Todos somos reos de muerte. Pero Cristo vino a enseñarnos una ley de amor, no de justicia y violencia, ni de muerte.
Cristo nos enseña una cosa, “curó a todos los enfermos y endemoniados, sin excepciones por su condición social o su procedencia y gratis”. Y nosotros, por nuestra ideas, nuestros juicios y voluntades, hacemos todo lo contrario que hizo Cristo.
Es que así somos. Por mucho que queramos cambiar, siempre saldrá nuestra naturaleza y por tanto debemos aprender a amar, a tener misericordia y a ayudar a los demás. Pero siempre enlazados con Dios, nuestro Padre del cielo. Él es el único que puede transformar nuestros corazones a través de su amor infinito. ¡Qué hermosa palabra!
Amor infinito. Porque nuestras acciones necesitan de este amor infinito para diluir el veneno de nuestro pecado y sembrar en el mundo la semilla de este amor infinito.
Así que “Señor en tus manos pongo mi ser, mi voluntad, para que seas mi pastor, mi guia, mi guarda y mi reposo en días oscuros”. A ti la gloria hasta el fin de los tiempos.
La paz con todos vosotros.
Apoyame en mi labor
En primer lugar quiero daros las gracias a todos por vuestro apoyo continuado a mi labor evangelica de anunciar la palabra de Dios a traves de la música y bajo…