La impronta de Dios. Reflexión

Hola a todos, hoy quiero reflexionar sobre, lo que llamo «la impronta de Dios» en cada uno de nosotros.

Decimos que Dios es amor, por que nos perdona nuestros pecados y nos levanta cuando nos caemos. Si realmente queremos levantarnos. Seamos realistas.

Si Dios es amor ¿La impronta de Dios en nosotros, no será el amor? ¿Y donde se refleja? Esa es una buena pregunta.

Para los católicos sería el compartir, el perdonar, el ayudar a los demás. Pero ¿para un no creyente? Hay algo que nos une a todos. Deseamos amar y que nos amen. Y esto se refleja en muchas cosas:

  • El respetar la integridad del otro. No violentarlo. NI por deseo sexual, ni por dinero o por imponer nuestra voluntad.
  • Cuidar de los nuestros. Nos sale un cariño que no comprendemos por nuestra familia.
  • Cuidar de la naturaleza. También refleja este amor, pues al cuidar de ella, cuidamos de aquellos seres que no pueden defenderse del hombre y sus armas. Y también, porque nos ayudamos a nosotros mismo al preservar la vida en nuestro planeta.
  • Trabajar por la paz y no la guerra.
  • La poesía y la música son reflejo de esta impronta de Dios, que nos invita a expresar sentimientos bellos y también malos a través de ellas. Pues nacen de nuestro corazón.
  • El don de la vida. Tener hijos es otro de los reflejos de esta impronta de Dios
Seguro que hay más y os invito a descubrirlos y dejarlos en los comentarios de abajo.
Si en todos nosotros está esta impronta de Dios ¿porque hay tanta maldad y egoísmo entre nosotros? Porque a nadie nos han educado para aceptar estos dones. Más bien hemos sido educados para formar parte del engranaje que necesita esta sociedad. Ser un tornillo toda la vida o una bisagra y de ahí no te puedes mover.
Vivimos esclavos de estereotipos, de unas normas impuestas por la ley y sobre todo, por que nadie nos a dicho que todo lo que se refleja en nosotros, de esta impronta de Dios, es bueno, más bien estorba. ¿Cuantas veces has escuchado que debes ser una persona de éxito? ¿Y cómo se consigue el éxito? Muchas veces pisando a alguien y dando lo que desean a los demás, aunque sea pernicioso para ellos y beneficioso para nosotros.
Por ello hay una necesidad de parodiar y manipular todo lo relacionado con esta «impronta de dios» en beneficio propio.
Pero si tu sientes «la impronta de Dios» no la dejes marchitar. ¡Cuidala! ¡Déjala que crezca y se convierta en un árbol grande y fecundo. Quizás necesites unirte más intimamente a Dios, ante la incomprensión generalizada de esta sociedad.
Pero seguro que serás más feliz, que si no lo haces.
¡La paz a todos! ¡Hasta la próxima reflexión!