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Vídeo de la semana. En Fátima apareciste

Esta semana con Canto Católico cantamos a la Virgen María. En Fátima apareciste.

Buen viernes a todos.

Ayer 13 de Mayo celebramos la aparición de la Virgen María en Fátima. Una aparición que nos vino precedida por unas terribles acontecimientos.

En Fátima apareciste para pedirnos que rezáramos en Santo Rosario, por toda la humanidad pecadora. Para que el amor triunfara en medio de todo este caos, que es hoy en día nuestra sociedad.

Ayer, mientras escuchaba la homilía del presbítero me vino a la mente estas cosas que os expongo:

-La Virgen María apareció, creo antes de la 1 Guerra Mundial. Fue la primera vez, en que un conflicto armado involucraba a todo el mundo. Las armas de guerra pasaron a ser mucho más destructivas y hubo muchos muertos.

Después vino una 2 Guerra mundial, donde toda la humanidad se vio afectada por la misma y las armas que se utilizaron, fueron más mortiferas y los muertos fueron millones.

Después vino la crisis de la guerra atómica. Donde Estado Unidenses y Rusos acumulaban y acumulan, tal potencial de armas atómicas, capaces de destruir, unas cuantas veces la tierra.

Ahora vivimos la Pandemia del Covid-19. Pero tenemos otro peligro más grave y es el desastre climatológico en el que estamos inmersos. El cambio climático.

¿Qué tienen todos estos hechos en común? Las ansias de poder, el dinero, el control sobre todo cuanto nos rodea. El quedar por encima de los demás.

¿Por qué ocurre todo esto? ¿Por que no somos capaces de unirnos y hacer de este mundo algo mejor para todos?.

Estas dos ultimas semanas, en las lecturas del día hemos escuchado lo siguiente «debemos estar injertados en la vid, para formar parte del pueblo de Dios». Entonces recibimos de la misma vid, los dones que necesitamos para nuestra fe y ver a Dios en nuestras vidas.

Nuestra realidad, es que el pecado original, aquel que nos separa de Dios es sencillamente «ser como Dioses». Esto queda reflejado en el relato del paraiso, cuando Adan y Eva comieron el fruto del árbol del bien y el mal.

¡Qué difícil es renunciar a uno mismo. A sus proyectos, deseos. ¿Como podemos gestionar esto, si no recibimos del Padre, la paz, el perdón de nuestros pecados. En definitiva el amor infinito de nuestro Padre del Cielo. Nuestro creador.

Por ello la Virgen en Fátima apareció para decirnos que nos unieramos, no para hacer la guerra, sino para pedir por esta humanidad, que se acerca, día tras día a su extinción. Sin comprender, que el camino que llevamos, nos conduce a la muerte segura.

Debemos aprender amarnos y perdonarnos. A respetarnos a nosotros y a los demás y anunciar la buena nueva del amor del Dios Padre a todos los hombres de este mundo.

Con humildad, no con violencia. Como siempre hizo Jesús. Ahora os dejo un hermoso vídeo de Canto Católico, para que lo escucheis con sosiego y rezando a nuestra querida Madre, la Virgen María.

¡La paz de Cristo con todos vosotros!

Salve Regina. Vídeo de la semana.

Salve Regina con Canto Catolico, dedicado a nuestras mujeres. Para nuestro 8M.

Feliz domingo a todos y feliz 8M a todas las mujeres del mundo. Hoy quiero dedicar este vídeo de la semana, un poco más tarde de lo normal a todas nuestras mujeres, tanto católicas como no.

Se ha hablado mucho de que la mujer, dentro de la Iglesia, está marginada, pero no es así. Hay una polémica lectura, en nuestro días, que Cristo nos manda lo siguiente:

«Mujeres amada y respetad a vuestros maridos, por que ellos son cabeza de vuestra familia. Maridos amad a vuestras mujeres, como Cristo ama a la Iglesia»

Y en los votos que tanto marido y mujer se dan cuando se unen en matrimonio «Te tomo a ti para amarte y respetarte en la salud y en la enfermedad. En la riqueza y en la pobreza. Hasta el fin de los días».

Cristo amó a su Iglesia, su esposa, hasta entregarse a la muerte por ella. Lo dio todo y ella le responde con amor. Así es como deben amar los hombres a sus mujeres, entregándolo todo por ellas. Como Cristo hizo. De esta manera, nuestras mujeres se saben amadas y respetadas.

¿Y como, marido y mujer se aman y respetan hasta el fin de los días?

Estos dos interrogantes y misterios, solo se pueden cumplir de una manera imperfecta, a través del amor de Dios. Sin Dios en nuestras vidas, vivimos lo que estamos viviendo en la actualidad.

Dios y Cristo, nos enseñan, que tanto el hombre y la mujer no son nada sin el otro. Los dos se complementan mutuamente. Los dos son la llave de la creación. Con la unión de los dos nace una nueva vida. Y se muestra el misterio de amor, de su amor, a todo el mundo. Con una unión firme e imperfecta hasta el fin de sus días.

Pero para todo ello, debemos reconocer que somos pecadores. Que no somos mejores que nuestras mujeres, ni superiores a ellas. Somos distintos. Y esto es sencillamente, maravilloso. Pues no nos amamos a nosotros mismos. No amamos a un reflejo de nosotros, como cuando amamos a uno de nuestro propio sexo. Amamos a otro, tan diferente y tan complementario, que nos sorprende que estemos juntos.

Este es el misterio, que el mundo no conoce. Nuestra mujeres quieren que se las trate con respeto e igualdad. Y los hombres no desean perder su posición de poder o privilegio, dentro de esta sociedad. Pero ambos se han olvidado de amarse. No han aprendido amarse, en medio de todas las dificultades, que la vida nos presenta. Y hay muchas y son muchas las dificultades y tentaciones que pueden separarnos del otro y mirarlo como objeto de deseo o posesión.

¿Como amar, si no nos hemos sentido amados, en lo profundo de nuestro ser. Cuando descubrimos quienes somos en realidad y nos escandalizamos de como somos?

¿Como amar, si solo sufrimos violencia, e injusticia, opresión y malos tratos, departe de una sociedad que se llama civilizada. Pero que vive a espaldas de las necesidades más básicas del hombre?

¿Y cuales son las necesidades más básicas de esta humanidad? El amor. Amarse de verdad. Pues a través de el amor, todo lo demás se desdibuja. Como se vive hoy en día en nuestra sociedad, se desdibuja y queda solo el signo de la Cruz. El signo visible, del amor infinito de Dios hacía todos nosotros. Hombres y mujeres.

No hay distinciones. Así que nosotros tampoco debemos hacer distinciones, ni creernos superiores al otro. Pues hombre y mujer se complementan y están condenados, por cadenas que van más allá de nuestra comprensión, de unirnos y buscarnos hasta que la muerte se nos lleve. Es nuestro sino.

Somos maravillosamente distintos. Tanto que nos vuelve loco el otro. Y en esa locura se encierra el misterio del amor, entre hombre y mujer. Es la clave para comprender que nos necesitamos mutuamente y sin el otro no somos nadie.

Y de ahí nace el respeto hacía nuestra mujeres y el amor, en un estado puro e imperfecto. Por que somos humanos y de carne y hueso. No somos como Jesús y nunca lo seremos.

Así que mis queridas mujeres, disfrutad de vuestro día. Por que es vuestro. Y pedidle a la Virgen María, vuestra madre y compañera de sufrimientos, en todos los aspectos, que os acompañe en vuestra vida y nos enseñe a todos amarnos y respetarnos. Como su Hijo nos dijo que debíamos hacer.

Gracias a las mujeres de mi vida, por estar ahí y por enseñarme tantas cosas, que desconocía. A todas vosotras va este canto de hoy y aquellas que no conozco y que sufren por todo el mundo. ¡Que la paz llege a vuestros corazones.

A todas vosotras va este Salve Regina de Canto Católico, cantado por una multitud de personas. Como muchas sois en este mundo. Gracias por ser madres y esposas y novias. Sin vosotras no se escribirian canciones de amor, ni se harían poemas sobre vosotras y lo que inspirais en los hombres.

Gracias por estar ahí siempre. La paz a todos.

Yo soy el camino firme. Vídeo de la semana

Yo soy el camino firme con Canto Catolico

Hola a todos después de un parón por las fiestas de Navidad. Hoy les traigo un bellisimo canto coral «Yo soy el camino firme»

Este es un secreto puesto a la luz del sol y a los ojos de toda la humanidad, pero que solo algunos la recibimos y dejamos que fructifique en nosotros.

Esto se refleja en la realidad que vivimos, con la pandemia del covid y como, después de estas fiestas, la tasa de contagios se dispara por toso el mundo.

¿Qué nos enseña Jesús, el Hijo de Dios? En no pensar solo en nuestros intereses. La verdad, es que todos estamos cansados de vernos con las libertades recortadas y sin poder llevar la vida que vivíamos. Y en nuestra sabiduría, intentamos, con todas nuestras fuerzas, seguir haciendo aquello que hacíamos antes de la pandemia. Pero no podemos.

Nos damos de bruces contra un muro. tanto instituciones publicas, como los ciudadanos de a pie. Nuestra voluntad. ¿Como negarnos a nosotros mismos y pensar en los demás? En esta pandemia sería hacer caso en las advertencias sobre las reuniones sociales.

Y ahora, solo ahora, nos damos cuenta de lo sociales que somos, como raza. Como necesitamos a los demás. Pero todo debe usarse con mesura y control, en nuestros tiempo.

Cristo nos enseñó a amar. No con este amor humano, de usar y tirar. Si no con ese amor de entregarse al otro y dejar que se quede a nuestro lado. Sin utilizarlo a nuestro favor.

Y en el dolor, que todos sufrimos, ante la enfermedad, la muerte, la soledad y la incomprensión. La falta de dinero y ayudas. La destrucción de nuestros sueños y negocios.

También ahí, el Señor nos invita a buscar al Padre del Cielo. Otro secreto puesto a la luz de todos los ojos del mundo, que solo unos cuantos aceptan. Pues en el tendremos descanso.

¿Y como vamos al Padre del cielo? Yo soy el camino firme, nos dice Jesús. Venid a mi todos los que estais cansados y agobiados. Que yo os aliviaré. No como hace el mundo. Si no como hace Dios, nuestro Padre.

Os invito a rezar al Padre del Cielo, por todos los que sufrimos estas pandemia y sus consecuencias y tambien a darle gracia por el don de la vida, sin el cual no estaríamos en este mundo y por todo lo que hemos recibido en ella y que proviene de nuestro Padre del Cielo.

Yo soy el camino firme. Jesús es el camino. Mirad al que viene, al cual no soy digno de desatarle la sandalia, dice Juan el Bautista. Y yo os digo, miradlo a Él y no a este siervo inútil, que os escribe cuatro líneas, cada semana, como ese vigía, que toda ciudad o nación necesita, para defenderse de su enemigo.

¡La paz de Cristo esté con todos vosotros!