Al contemplarte en la cruz. Vídeo de la semana

En este tiempo de Cuaresma, se nos invita de meditar sobre nuestra relación con Jesús. Toda la estructura de la eucaristía se vuelve más triste, con un ambiente penitencial, que a veces la hacemos triste en extremo.

Pero Cuaresma no es un tiempo triste, es un tiempo de ver la realidad de Jesús, el Hijo de Dios, que vino al mundo y que murió por nosotros, para salvarnos. Y por ello deberíamos estar alegres.

¿Cómo podemos compartir el sufrimiento de Jesús por nosotros? ¿Como podemos imitarlo? No podemos. Jesús era Hijo de Dios y nosotros solo somos sus creaturas. Seres de carne y hueso, débiles y con tendencia a enfermar, en el alma y la carne.

Por ello Cristo nació en un cuerpo como el nuestro y compartió nuestros dolores y sufrimientos. Pero hizo algo más. Para salvarnos, tuvo que dominar nuestro cuerpo, con ayunos y oraciones, para poderlo santificar. Y lo ultimo que hizo, fue morir por nosotros en la cruz.

Nosotros, que siempre vamos mirando nuestra satisfacción y autocomplacencia. Nos demuestra con su muerte y su calvario, que destruyo la muerte que reina en nosotros y nos da las llaves, para que nosotros, también podamos hacerlo. En la medida que se nos permita.

Por ello, al contemplar a Jesús en la cruz, podemos tener dos sentimientos contrapuestos. Uno de horror por su sufrimiento y otra de alegría, al contemplar su amor hacía nosotros.

Como decía al comienzo de este comentario, la Cuaresma, no es un tiempo triste, sino un tiempo de reflexión y acercamiento a Jesús y a Dios Padre. Contemplando su paso en nuestra vida y alegrándonos de que a pesar de lo injustos que somos, hay uno que nos amó hasta el extremo de la cruz.

La paz de Cristo con todos vosotros. ¡Que tengais buena cuaresma!.