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Luz verdadera. Vídeo de la semana.

Luz verdadera. Vídeo y comentario

Feliz viernes a todos. Hoy un poco más tarde de lo acostumbrado. En mi país España y en mi Comunidad autónoma, Catalunya, se celebra “La diada”. Un día de exaltación nacional del sentimiento catalán, donde celebramos la restitución de la Generalitat y el auto gobierno. Desde fuera puede ser un poco engorroso entenderlo.

Hoy mi comentario se basará en este día, como cristiano.

El amor a la bandera de cada país o región, siempre a sido motivo de guerra y de sentimientos absolutistas y de desprecio hacía otras naciones y culturas. El ser de un país con poder nos identifica y la bandera nos une. También la historia, nos une entorno a la misma.

Pero la bandera también sirve para levantar odios y discordias en el mismo país. Todo reino esta constituido por, antiguos estados ingertados en el mismo a través de la conquista, en numerosas guerras. Y esto es motivo de rencillas que deberían ser curadas con el tiempo y no abiertas de nuevo.

Los cristianos, os recuerdo un versículo, vivimos en este mundo, pero como si no fuéramos de el. Nuestro reino o país, es el cielo. Nuestro rey no es ningún monarca de la tierra sino Jesús. La luz verdadera.

Cristo es el Cordero, la luz que alumbra la nueva Jerusalen, que está en el cielo. Una Jerusalen renovada, por la sangre del Cordero de Dios, donde los verdaderos cristianos, se reunirán en ella, para descansar y contemplar a Cristo y su Padre.

Los cristianos, sabemos que la verdadera luz es Cristo y el verdadero sentido de nuestras vidas, es la de amarnos y ayudar a los demás. Eso significar, curar heridas, no abrirlas. Buscar la armonía y no crear ni participar en conflictos. Pensad en cuantas victimas de estas guerras caen por su causa, y quedan heridas, no solo físicamente, sino por dentro, en su corazón o espíritu. ¿Y quién va a cuidar de ellas?

Se que muchos piensan que el cristiano debe seguir y luchar por la legalidad y hace de ella un credo nuevo. Algunos se creen que deben ser policías o combatir, legalmente, los errores de los demás. Confunden el amor y la obediencia, con las leyes, la justicia y la rectitud. Las leyes son una cosa y el cristianismo es otra muy distinta.

Os vuelvo a repetir, nuestro Rey es Cristo y no hombre alguno. Nuestra patria es la Jerusalen Celeste y no el país en el cual vivimos. Pero ello no nos excusa en seguir las normas de convivencia de nuestros países y respetar sus leyes. Y nuestra conducta es el amor inmenso de Dios, mostrado en su Hijo, a través de la cruz.

Nadie es perfecto y nuestros defectos y pecados, nuestras ideologías se descubren a través de la luz verdadera, que es Cristo. Y con esta luz, con este faro, debemos guiar nuestros pasos. No a través de las guerras, disputas, leyes, sino a través de la misericordia y la donación al otro.

El cristiano no destruye, el cristiano construye por el bien de todos. No empuñamos armas, si no que buscamos la paz. Debemos construir la paz.

Los primeros cristianos fueron mártires en medio de la nación más poderosa de esos momentos, por que nadie entendía su mensaje, pues todos estaban orgullosos de ser romanos y pertenecer al imperio Romano. Un imperio impuesto por la fuerza, la sangre y violencia.

Recordad que todos los santos, lo son, por entregar su vida por otros. Construyeron al projimo, no lo destruyeron. Aunque eso les causara la muerte.

Seamos constructores de vida, en medio de una sociedad dividida y alejada de Dios. Y formaremos parte de la la luz verdadera.

La paz de Cristo esté con vosotros.