Video de la semana. Aleluya a ti.

Feliz día y la paz con todos vosotros.

Hoy os traigo un vídeo en el cual alabar a Dios con un gran «Aleluya a ti» Señor. ¿Por qué debemos alabar a Dios, si estamos todos encerrados en casa y los expertos, dicen que viene una gran crisis económica?

Pues, por todo cuanto ha hecho por nosotros. Para los no creyentes todo esto solo es motivo de desesperación. Pues no hay nada más que lo material y sus propias fuerzas.

Es lamentable ver a nuestros gobiernos y políticos, pensar solo para si mismos o su partido ¡Y eso que estamos en una pandemia mundial! ¡Nos afecta a todos! Y somos incapaces de ponernos de acuerdo en ayudas económicas y sociales.

Esto ocurre por que solo piensan en sus fuerzas. En las reservas de dinero que tenemos y en como conseguir más o salir los primeros de esta crisis y más fuertes que el resto.

Pero el Señor, para toda la humanidad abrió un camino de salvación, cuando murió en la cruz, a los ojos de todos los hombres, entorpeciendo sus mentes y dándoles la razón a aquellos que se sienten satisfechos de sus propias fuerzas.

Pero, ya, desde que nació, nos enseñaba la humildad y el don del servicio, de darse a los demés. Obedeciendo a sus padres en la tierra y cuando llegó su momento, curando toda clase de enfermedades ¡Y no solo físicas, si no las de nuestro ser!

Pero esta verdad, está escondida a los poderosos de este mundo. A la gente que piensa que no hay nada más que lo que vemos, tocamos y comemos.

Pero acabamos de celebrar la resurrección de Jesucristo, de la muerte física,ante los ojos de sus discípulos y sus más íntimos. Y en la celebración de esta festividad, hemos recordado el paso de su pueblo por el Mar Rojo y como Dios les protegió de los egipcios.

Descubrimos las raíces del pueblo de Israel y como no se escogió el mejor pueblo del mundo, ni el más obediente. Si no aquel pueblo que sabía, sería sobre el cual surgiría la Iglesia.

Y toda la humanidad, está invitada a este gran descubrimiento. Que no es el portarse bueno por la fuerza, si no el saberse amado y perdonado en todos los aspectos y facetas de nuestra vida, si vamos a Dios con el corazón humilde y sincero.

Y después viene la alabanza, al dejarse penetrar por él y descubrir el misterio de la creación. De nuestra vida.

¡Así que Aleluya a ti Señor! ¡La paz de Cristo a todos vosotros!